Templo mayor: Arquitectura azteca.
Los aztecas después de una larga peregrinación se establecieron en México-Tenochtitlán, habían recibido a través de sus relaciones con Tenayuca y de esta con Tula, la influencia de la cultura más importante que se haya desarrollado en la región central de México; la cultura de Teotihuacán, de ella heredaron un gran sentido arquitectónico y un sentimiento artístico, que unido a un riguroso sentido del orden, dio como resultado la edificación de la ciudad encontrada por los españoles en 1519 al llegar a Tenochtitlán.i
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| Templo mayor, ilustración de como debía haber sido el centro cívico de los aztecas. |
Cuando los aztecas se introdujeron en el Valle de México, guiados por el dios Huitzilopochtli, desplazaron a los demás habitantes de la zona en numerosas guerras, y tuvieron alianzas con los cuhualcanos por medio del matrimonio, conquistando el territorio “en el que el águila grita se despliega y come, el lugar en que nada el pez y es desgarrada la serpiente” fundando Tenochtitlán (Mexicayotl, págs. 64 a 67) como dice la historia entrelazada con la leyenda.vi Tras la toma del territorio se dispusieron a erigir el gran recinto del Templo Mayor. Al tratar del termino Templo Mayor puede tener varios significantes, con el mismo nombre se designa algunas veces el recinto que contenía muchos templos. Aunque hay excepciones, como lo es la pirámide principal en la que estaban los templos de Tláloc y de Huitzilopochtli. Incluso se puede confundir el templo mayor de Tenochtitlán con el de Tlatelco por sus semejanzas; grandes patios y cercas, empedrados de piedras grandes de losas blancas y lisa.vii Pero para fin de este ensayo, además de por cuestiones de tiempo, se usara templo mayor para referir exclusivamente a la pirámide de tlaloc.
La diferencia de los templos erradicaba en las fajas azules que tenía el templo Tláloc y el de Huitzilopochtli tenía círculos blancos y fondo negro.xi Tenía una cerca muy grande de su patio particular, de piedras grandes labradas con culebras. Había a los lados de la pirámide, como en Tenayuca, dos serpientes coronadas de estrellas cuyas enormes cabezas labradas se conservan en el museo nacional de antropología de México. Pero todas estas estructuras han desaparecido, de la ciudad Tenochtitlán hoy solo quedan vestigios, ornamentos de los edificios, esculturas, relieves y textos de los primeros colonizadores y arqueólogos que han permitido, además de crear un bosquejo de los grandes edificios que levantaron los mexicas, vislumbrar y acercarnos a la sociedad prehispánica, una sociedad sin muchas limitaciones arquitectónicas dirigidas a la vida religiosa, el culto y el sacrificio, con múltiples detalles heredados de su antecesores. De la Fuente ha expuesto que no se debe generalizar el arte mesoamericano puesto que cada ciudad, cada comunidad, cada cultura desarrollo un estilo intrínseco que lo caracterizaba.xii
Pero particularmente, las culturas asentadas en el Valle de México no solo compartieron sistemas constructivos sino también aspectos estéticos visibles en la arquitectura y en la escultura que permiten trazar relaciones entre culturas contemporáneas entre sí, transcendiendo incluso a encontrarse semejanzas entre culturas que no compartían un mismo espacio temporal. Hecho visto también en la época clásica, los mismos griegos desconocían sus antecesores, las civilizaciones minoica y micénica, los precursores de la cerámica de kamares, las tumbas circulares o tholos, y germen de la cultura y el arte griego.xiii
Por otro lado, no se intenta decir que la paternidad de los templos se deba a la ciudad más longeva sino que las múltiples relaciones económicas, sociales, entre una comunidad y otra, la llegada de nuevos grupos e incluso toma de ciudades pudieron repercutir en una herencia arquitectónica desarrollada de manera autónoma según las necesidades espacio/temporales y religiosas de cada grupo o cultura. Un ejemplo de ello puede ser la relación de la ciudad de Tenochtitlán y Tenayuka. De Tenochtitlán, como ya se ha descrito y dicho anteriormente, solo hay vestigios actualmente, pues toda un ciudad, el distrito federal de México, se encuentra donde solía estar la ciudad y el gran templo de los aztecas. Los arqueólogos por medio de textos y bitácoras como el de Sahagún, han podido reconstruir en planos, crear maquetas, pero otro acercamiento o referencia de una construcción real del gran templo azteca, refiriéndose a la pirámide Tláloc es la estructura de Tenayuca. La exploración hecha por numerosos túneles por Juan Gamio demostró la existencia de ocho estructuras superpuestas que tenían las mismas estructuras; la escalera de un solo tramo limitada por alfardas divididas en partes iguales. Además de que Tenayuca y la construcción azteca usaron el mismo tipo de piedra de cantera. Asegurando que la construcción de la pirámide de Tenayuca era igual o semejante al templo mayor de Tenochtitlán. xiv Con la diferencia que la pirámide de Tenayuca se mantiene bien conservada, solo con algunas excepciones como los daños sufridos por algunas excavaciones. Sin embargo, de los templos en la parte alta de la pirámide no quedaron evidencias en Tenayuca, por lo que se ha tenido que recurrir a nuevamente a las bibliografías para traer al presente los templos que coronaban el templo mayor es decir, el templo de Tláloc. xv
Puesto que hasta reconstruir ha sido un complejo proceso, precisar una interpretación o simbología del templo mayor de Tenochtitlán no ha sido tarea fácil. Aunque la misma edi centro de adoración, donde se realizaban rituales para pedir climas favorables, buenas cosechas, favores a los dioses, así como sacrificios. El recinto de Tenochtitlán era dedicado al culto, tradiciones y la vida, contando con diferentes edificaciones. Los aztecas desarrollaron esta gran ciudad; con una fuerte función religiosa dirigida al disfrute de la vida y adoración a los dioses que les brindaban el equilibrio del mundo. El templo mayor, la edificación más importante del recinto, evidencia de ello, denotaba un empleo pulcro de la mampostería, conocimientos prácticos y eficientes para erigir la edificación y una concepción de armonía entre el orden y el caos visible en recinto de numerosos edificios, cada uno particular según el propósito que requiriere, en un orden preciso y también mítico, influenciada por otras ricas culturas contemporáneas como predecesoras, como la estructura de Tenayuca, que no solo fue inspiraron del templo mayor sino hoy es el medio real en que podemos visualizar lo que fue esa pirámide hoy desaparecida.
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| Actualmente solo quedan escasos restos. |
REFERENCIAS Y BIBLIGRÁFIA.
i MARQUINA, Ignacio, El templo mayor de México., México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1960, P.17.
ii MARQUINA, Ignacio, El templo mayor de México., P.21
iiiDesconocido, La cosmogonía azteca, google/blogspot http:/entreclasicosymodernos.blogspot.com/2010/12/la-cosmogonia-azteca.html?m=1.( Consultado 11 de enero del 2018)
iv MARQUINA, Ignacio, El templo mayor de México., P.21 v DE LA FUENTE, Beatriz. Para qué la historia del arte Prehispánico, Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, núm. 89, 2006, p.16. vi En el libro de Marquina hace un breve resumen de la historia, o más bien leyenda, de cómo los aztecas o mexicas se establecieron y fundaron México. P.23-24
vii Ibídem. P.30.
viiiEl plano de Sahagún remonta a la época inmediata de la conquista española, datos recopilados por el mismo Sahagún. MARQUINA, Ignacio, El templo mayor de México., P. 31.
ix La descripción del ambiente que rodeaba los es edificios es según Motolinia. MARQUINA, Ignacio, El templo mayor de México., P.41.
x Datos pueden haber cambiado debido a la longevidad de la fuente.
xi MARQUINA, Ignacio, El templo mayor de México., P.47.
xii DE LA FUENTE, Beatriz. Para qué la historia del arte Prehispánico, P.12-16.
xiii Nota: la analogía entre la civilización griega y la civilización prehispánica es de desde un punto de vista personal y subjetivo, planteada para tratar de acercar o comprender mejor las semejanzas de los aspectos artísticos entre de una cultura y otra que comparten un mismo espacio territorial o adyacente pero no precisamente el temporal. No obstante no es preciso y pueden haber otras teorías verificadas y sustentadas.
xiv MARQUINA, Ignacio, El templo mayor de México., P.58
xv MARQUINA, Ignacio, El templo mayor de México., P.60.



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